CRISIS
Atasco en la SE-30 ,
insultos que atraviesan
ventanas de papel.
Palabras con fusiles
de ojos irritados
y dedos que estrangulan
volantes que parecen
labrados de manteca.
El viento sopla en contra
Y no deja avanzar
Paraguas en "i griega"
en manos de un anciano
tirado por los suelos.
Un grito hierve entrañas
y asciende por la traquea,
pero no encuentra fuga
para ser grito de veras
y apenas queda aire
en mis pulmones menguados.
Inflado el pecho rompe
costillas opresoras
en un intento inútil
de recobrar el aliento.
Y el alma no me cabe,
como ascensor rebosante
de personas obesas.
La vista cenicienta
de cruces florecientes.
Cunetas enlutadas,
cadáveres caninos
ausentes al sentido
viciado de costumbre.
Los músculos se tensan.
disparan los tejidos.
Estallan los airbags
internos del organismo.
Ascienden los niveles
de tóxico y venenos
y el corazón se atraganta
y la garganta clausura.
Se cierran las cortinas.
Se acaba la función.
Y tú sabes muy bien
lo que te estoy contando,
lector inoportuno,
también tu avara muerte
vendrá luciendo el sello
del siglo XXI.

COMO UNA ISLA
Como una isla
ausente en latitudes,
sin mapas antrográficos
ni censos testimoniales.
Tierra deshabitada
por las especies comunes.
Como una isla que aísla
su núcleo profundo,
su vida virgen e inhóspita
como un erizo asustado,
con el follaje arrasado
por un tsunami imprevisto.
Orillas que el mar alimenta
por inercia cotidiana.
Culpas que olas de marca
arrastran y las ahogan
con plata caída en arenas
de cartones reciclados.
Vertedero de naufragios
que no le preocupa a nadie.
Intemperie de lentejuelas
su única propiedad.
Isla con viento de frente
que ya no espera milagros.
Como una isla, olvidado,
con un cartel en la playa,
entre barcas destrozadas
por inclemencias del tiempo.
Quince de Marzo, Calle Sierpes,
"Para comer. Gracias"

AUTOMATISMO
¿Quieres que te enseñe
el planeta dónde vivimos?
Ven, verás, siéntate conmigo.
Encenderé la televisión.
Están emitiendo un anuncio,
denuncia el hambre del mundo.
Le doy el mando a papá.
Contaré los segundos
que tarda en cambiar de canal.
Uno.
LOS HIJOS DEL LAISSEZ FAIRE
Ahí están, ya vienen.
Son los hijos del laissez faire .
Fuego verde en los dedos,
y prendida en los puños
gallinas decapitadas
cacareando apariencias.
Nada en los ojos,
rumbo perdido.
Tiros a diestro y siniestro
como un recluta novato
que se ha quedado ciego
en mitad de la batalla.
Los nietos del carpe diem
tienen tanto miedo
que ya no piden auxilio.
Todo mal entendido,
todo mal enseñado.
Demasiados caminos
para dos pies cada uno.
Manos veloces que usurean
a las palabras pensadas.
Gritos.
Ahí están, ya han llegado
y no saben qué decir
ni a qué han venido.

LA ERA DEL MIEDO
Atención: curva peligrosa.
Virus detectado, ¿desea eliminarlo?
Un psicópata anda suelto.
Un móvil de una mesa
puede ser una bomba.
Cuidado con el perro.
No pare el coche si le hacen ráfagas de luces
porque lo van a matar.
No fume.
Salida de emergencia.
Cielos grises y estériles tierras.
Mientras se oye a Louis Amstrong de lejos
Y su WHAT A WONDERFUL WORLD.