Érase una vez un lobito bueno... Hubo un tiempo donde una sombra planeaba impunemente: la dictadura franquista. Aún con leyes restrictivas algunas voces se alzan para denunciar la realidad de un régimen totalitario. En 1955 el poeta Gabriel Celaya decía: "La poesía es un arma cargada de futuro" Surgía la poesía social .
Una década después, el cantautor Paco Ibáñez cantaba estos versos, prestando su voz, su interpretación a un texto donde el escritor había realizado un juego de comparaciones explícitas para poder objetivar de manera profundamente lírica un cuerpo de doctrina o conocimiento. Así se definía la poesía social en su sentido narrativo y de carácter neoépico-dramático, como poesía doctrinal.
No todos los autores conseguían expresar los aspectos sociales con la lírica adecuada para obtener un mensaje auténticamente literario. El juego con las comparaciones explícitas, la simbología mítica y otros recursos psicológicos-poéticos, propios de la cultura popular, conseguían la síntesis armoniosa de poeticidad y receptividad, permitiendo que la expresión social respondiese a la vez a la lírica y a la finalidad última, ser útil en el adoctrinamiento.
Esta forma de intentar cambiar las cosas a través de la palabra encuentra en la voz el instrumento para el soporte de esta literatura. Antes de la existencia del papel -y sobretodo de la imprenta- era la voz del juglar quien transmitía a un receptor de carácter colectivo y de naturaleza popular el estímulo apropiado para provocar la reacción buscada: concienciación.
Nos decía Manuel Vázquez Montalbán sobre esas canciones que son "a la vez paisaje de un tiempo, huella de quienes las cantaron y fotografías de los suspiros tolerados o prohibidos de una sociedad"
Sociedad que vuelve al desarraigo en el paradigma de una felicidad imposible, en la búsqueda de la utopía por viajeros que suplantan la magdalena proustiana por vivencias en una nueva indumentaria: conseguir papeles a una perdida de identidad.
En el s.XXI confluye toda la historia de la Humanidad, de continente a continente se avanza en el tiempo o se haya detenido. El movimiento social es disperso, diferentes voces en lucha permanente por un mundo más justo. Pero la poesía es única, sigue siendo esa arma para la lucha.
MGJuárez