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David González

 
 

EN LAS TIERRAS DE GOLIAT

 

no sé tú

pero en lo que

a mí concierne

hace tiempo ya

que me cansé

de despellejarme

la piel

de mis nudillos

llamando

a ciertas puertas

que hagas

los méritos

que hagas

ni se abren

ni se abrirán nunca

así las alcancen

las salpicaduras

de la sangre

de tus nudillos ro

tos

 

entonces me dije

david, tío,

tienes dos pies,

tienes dos pies,

david, colega,

y pensé en echarlas

abajo,

las puertas,

a patadas,

a patada limpia

con las puertas

y con los cobardes

que se escondían

detrás de ellas

 

luego recapacité

y lo pensé mejor

y después fue

cuando me decidí

a levantar

mi propia casa

y con mis propias manos

 

siempre abiertas

 

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TOS

 

yo fui

a la fuerza como es natural

desde asturias hasta galicia

con las manos esposadas a la espalda

en una de las primeras cundas de presos(1)

que inauguró

la moderna prisión orwelliana(2) :

 

una cama de metal y una colchoneta

una cama de cemento y un colchón

 

una mesa de metal

una mesa de escayola

 

y un váter metálico y palangana de metal(3)

un váter de metal y lavabo metálico

 

 

en realidad

a los internos entre los que yo me contaba

nos había correspondido la suerte o la desgracia

de estrenar

las flamantes instalaciones del módulo c(4)

 

módulo en forma de rectángulo

y que constaba de dos plantas:

en la de abajo se encontraban

el comedor la cafeta la lavandería

el garito de los boquis

el despacho del matasanos

los tigres dos salas de juegos de mesa

y el cuarto de la tele con una mesa

de pim PÓN

 

y en la de arriba

las celdas y las duchas

pero estábamos en el mes de octubre

y el agua salía fría

fría no

helada

y de ese modo

lo que empezó siendo un simple resfriado

terminó degenerando en bronquitis crónica

que a punto estuvo de costarme la vida

y todo gracias al matasanos

que empezó administrándome

las inevitables y omnipotentes aspirinas

y luego jarabe para la tos (5) y después

como nada de todo eso daba resultado alguno

inyecciones

 

y si no me la costó

la vida

fue de puto milagro

fue porque en mi tierra

tenía pendiente un juicio de faltas

y no les quedó otra que llevarme de cunda

en un canguro

sin ventanillas, como una fiera peligrosa (6)

 

y al ingresar en la vergonzosa cárcel de asturias

me chaparon en un chupano (7) húmedo

frío y sin luminaria (8)

¿y te acuerdas de la poseída aquella del exorcista

de todo lo que satanás expulsaba a través de su boca?

pues no era nada en comparación con lo que yo vomitaba

 

mis propios padres

después de comunicar conmigo

y verme en semejante estado de salud

habían comenzado ya

a mentalizarse para lo peor

como ellos mismos me confesarían

algunos años más tarde

 

pero contra todo pronóstico

y como puedes leer

no la diñé:

unos diminutos

casi liliputienses comprimidos de color blanco

que contenían una única sustancia activa

me dejaron como nuevo en apenas unos días

 

Bromhexina

 

así se denominaba aquella única sustancia activa

 

Bromhexina

 

y ni con alzhéimer

creo que se me olvide nunca ese nombre:

 

Brom he xi na

 

como tampoco creo que se me olvide jamás de los jamases

el nombre de la enfermera de monterroso

que justo antes de salir de conducción hacia asturias

me pasó de extranjis

diez tabletas de codeína para mitigar la tos:

 

Diana

 

como también espero no olvidarme en la vida

de mis coleguitas del módulo c

que después de cada comida

me subían a la celda una bandeja de plástico

con un vaso de leche caliente

con miel en abundancia

 

un vaso de leche caliente

con miel en abundancia

 

un gesto solidario al que yo trataba de corresponder

de la única manera

en que dadas las circunstancias me era posible:

tapándome la cabeza por las noches con la almohada

y la almohada con la sábana con la colcha

y con las picajosas mantas

y así

de esa manera

no desvelarles o despertarles de su más que merecido sueño

con mis fuertes inagotables persistentes e irreprimibles

aullidos

de

tos

 

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HOJAS

 

el otro día

por la calle

al agacharme

para pasar

por debajo

de las ramas

y de las hojas

de no sé

que árbol

pensé

que no lo hacía

agacharme

solo por evitar

que mis rizos

se enredasen

en las ramas

o en las hojas

pensé

que al agacharme

le estaba haciendo

una reverencia

al árbol

y mostrándole

mi respeto

a la naturaleza

o a lo que de ella

aún queda

 

 
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