sólo que bastante menos caluroso que el de 1936.
da peores ostias.
EL MAL
De los millones de mundos posibles,
después de la Segunda Guerra Mundial,
decidimos terminar por construir uno de los más feos,
asfalto, coches, suburbios,
gobiernos, policía, manitas invisibles,
multinacionales, guerras, cotizaciones,
miseria, dolor y muerte.
Seguimos instalados en las alternativas más insensatas.

ROMANCE DE LOS BIEN CERCADOS
con la gran artillería
hecho te han un portillo.
Los héroes de los cantares
ya no son caballeros medievales
pero igual los cantan los bufones
porque destos sigue habiendo a millares.
Ya se sabe, es la bolsa
la que concede alabares.
Malhaya de este juglar
que, sin cabeza, a poco seso,
no pensó su panza jamás llenar.
¡Cantando aquestas razones
es menester hambre pasar!
¡Oíd ya, proletarios,
que no quiero aquí
apenaros con mi triste penar,
entremos en harina
pues nuestro es el costal!
¡Oíd ya, proletarios,
esta gesta de cantar,
romance nuevo que canta
hazañas de pluma y cheque bank
que en almuerzos de trabajo
se suelen liquidar!
¡Oíd esta, proletarios,
si no queréis en vuestra condición ahondar!
Era orillas del Manzanares,
junto a la villa real,
en una mesa comían
y decían a su solaz.
-Oídme, mis caballeros, esto aquí no quedará.
El señor diputado,
con que cotice ocho años
pensión completa le ha de quedar.
-¿Y los pecheros?
Suspiro entonces mío Cid Zapateador,
pues grandes eran sus cuidados.
Habló allí como solía,
tan bien y tan mesurado.
-Perded cuidado, ya votaron.
-Entonces que sean treinta y cinco de pechar
si quieren del Estado
la sopa probar.
Levantóse el caballero de las Cuevas,
que en buena hora era jefe de la patronal
y la voz del liberal fizo sonar.
-Puesto que hacerla tenemos.
¿Porqué la vamos tardando?
¿Para cuando yo demando,
la reforma laboral?
-Habrá, habrá, dijo mío Cid Zapateador,
pero callaos que nadie se ha de enterar,
la aprobaremos en verano
que es fiesta de guardar
y es tiempo en que nadie se ha de enterar.
-Señalados son los días
pues ahí comienza el mundial.
-Mas a nuestro favor señores,
pues la gente pensando en fútbol vivirá.
-No me importa, no te importe,
lo importante es acabar
con el Estatuto del Trabajar.
-Yo la pondré en vuestras manos,
sabéis que al rey eso mismo
se lo tengo así rogado.
No quiero faltar en nada
pues con los bancos
fue concertado.
Con los dos infantes, Don Fidalgo y Don Camacho,
ya lo tengo apalabrado, con sus bendiciones
la recibiréis en las manos,
y vayamos acabando
que también esto se hará de buen grado.
Brindan todos los señores
la conjura fecha está.
Se levantan los manteles,
comentando sus contratos a blindar.
Se levanta los manteles,
alabando a Doña Flexibilidad.
Don Rajoi, barba vellida,
distrayendo con la ETA,
distrayendo con el Estatuto Catalán,
palmadas recibe de todos,
muy satisfechos de él están.
Don Fidalgo y Don Camacho,
como fieles escuderos,
en los brazos los cogía,
al corazón acercolos porque mucho los quería,
por vasallos los declara y los dos a su señor
de esta forma se confían:
-Como vos queréis, señor,
seremos tu ayuda y guía.
Ved como crece la honra al que en buena hora nació,
que sus vasallos son señores de UGT y la Comisión
y así los reyes de España de todos parientes son.
¡Fonte Frida, Fonte Frida!
¿Puede haber más traición?
¡Guarte, guarte, buen pueblo de Castilla,
no digas que no se te avisó,
que del palacio de Zarzuela
uno a uno van saliendo traidor.
Ya cabalgan los infames,
del palacio salido son.
¡Qué discretos, vive Dios!
cuatro traiciones han hecho
y con esta cinco son!
¡Ay, buen pueblo de Castilla,
por robado puedes
darte ya!
¡Oíd esta, proletarios,
si un día quisieres
a vuestra condición escapar!